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Kicillof, el desembarco de La Cámpora en el poder

Kicillof, el desembarco de La Cámpora en el poder

El discurso del vice de Economía en el Senado es una señal hacia dentro y fuera del Gobierno.

El discurso del viceministro de Economía, Axel Kicillof en el Senado, marcó -por si algunos sectores aún no lo habían notado- el desembarco formal en el poder de La Cámpora, la línea interna juvenil (y más adicta) del kirchnerismo, que desde el 10 de diciembre viene ocupando cargos dentro del gobierno de CFK.

 

Con un tono desinhibido, un discurso frontal y la irreverencia de no portar traje y corbata en un escenario acartonado, el máximo exponente económico de “la juventud”, como acostumbra llamar la Presidente a ese sector del kirchnerismo, lanzó críticas para todos los sectores opositores al Gobierno (hasta superó en la exposición pública a su propio jefe, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino).

 

El mensaje de Kicillof, que se extendió durante dos horas, fue doble. El formal, la justificación del Ejecutivo de la expropiación de YPF; el político, la formalización de La Cámpora como uno de los principales -quizás el principal- grupos de poder del Gobierno de Cristina.


Sin embargo, se puede hablar de otros dos mensajes de no menor importancia. Uno, un lanzamiento electoral 2013 con miras específicas en el 2015 del grupo liderado por Máximo Kirchner. Dos, la amenaza de castigo discursivo (uno de los recursos que el propio Néstor Kirchner utilizó) al sector que no comulgue con la “sintonía fina” del “modelo”, cualquiera sea su magnitud de poder (ejemplificado en la multinacional Repsol).

En ese sentido, no es casual que el discurso casi prepotente, juvenil en su pronunciación y denunciante en su contenido de Kicillof, se haya sumado al papel preponderante que ocupó La Cámpora, un día anterior, desde la primera fila del salón donde la misma CFK anunció el envió del proyecto estatizador.

La presencia del viceministro de Economía en el Senado, en definitiva, marca la graduación de La Cámpora como factor de poder dentro del oficialismo, degradando a otros sectores “de oficio” e históricos, que desde ya hace un tiempo perdieron influencia y están en retroceso obligado.

Fuente: Minuto Uno

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